lunes, 9 de noviembre de 2009

Surgimiento y transformación de clusters y milieus en los procesos de desarrollo. Antonio Vázquez-Barquero-2006

El paper presenta una interpretación de los factores que explican el surgimiento de los clusters y aglomeraciones de empresas, y de los mecanismos a través de los que se desarrollan y se transforman. La discusión se plantea desde la perspectiva del desarrollo económico. Se argumenta que la organización espacial de la producción es un fenómeno asociado con la dinámica económica de las ciudades y de las regiones y con las estrategias de organización y de localización de las empresas, y se sostiene que las fuerzas del desarrollo como la difusión de las innovaciones, el desarrollo urbano y el cambio institucional son factores que condicionan las decisiones estratégicas de la empresas, y por lo tanto, la organización espacial de la producción.

Una de las características de la dinámica económica actual es la configuración de espacios productivos muy diferenciados, localizados en un grupo singular de ciudades y regiones de los países desarrollados y de los países en desarrollo. El desarrollo de las fuerzas económicas está impulsando la diversidad productiva y la aparición de múltiples formas de organización de la producción: distritos industriales, complejos industriales, clusters, entornos innovadores y redes de empresas.
En el paper se desarrolla las diferentes causas por las que pueden surgir los sistemas productivos locales a través de diversos casos empíricos, los mismos pueden emerger como consecuencia de procesos muy concretos y específicos. A veces se trata de la valoración en los mercados de las producciones en las cuales la economía local tiene una ventaja comparativa debido, por ejemplo, a que dispone de recursos naturales específicos, como ocurrió con la industria del mármol en Olula-Macael, España, a principios del siglo XX.
Los clusters aparecen también como consecuencia de que empresas innovadoras estimulen el surgimiento y desarrollo de muchas otras o porque empresas multinacionales hayan decidido localizarse en un lugar específico (Dunning, 2001). En estos casos, las estrategias de las empresas externas condicionan la aparición del cluster, pero son los factores de atracción del territorio los que son determinantes. En el caso de las empresas innovadoras, es la disponibilidad de recursos y activos específicos que tienen que ver con las infraestructuras de valor estratégico, recursos humanos especializados y cualificados, conocimiento tecnológico y empresarial acumulado en el territorio,
así como el sentido de la identidad e imagen de la ciudad o región. Cooke, destaca la aparición del cluster de los servicios de ocio en el Soho de Londres, en donde se concentra toda la cadena de producción: producción y postproducción de películas, distribuidoras de films y agentes de ventas, diseño, fotografía, música y publicidad.

Como sostiene Krugman (1990), la aparición de empresas y la formación de un sistema productivo local se pueden producir, también, como consecuencia del azar, como sucedió en Dalton, Georgia, que se convirtió en el centro manufacturero de la producción de alfombras de Estados Unidos de forma accidental. Por su parte, Josep María Bernabé (1983) sugiere que el surgimiento de empresas y la formación de sistemas productivos locales obedecen a mecanismos de imitación de experiencias de industrialización en áreas contiguas o cercanas, que impulsan a los emprendedores de una economía local a imitarlas utilizando los recursos existentes en el territorio.


El artículo argumenta que la organización espacial de la producción no es un fenómeno nuevo, sino que más bien es un fenómeno antiguo, cuyos orígenes se remontan al menos a los tiempos de la revolución industrial en el siglo XVIII. La introducción de innovaciones en el sistema productivo, la integración de los mercados y la búsqueda, por parte de las empresas, de rentabilidad para sus inversiones, explicaría el cambio de las estrategias de las empresas, de sus modelos de organización y de sus decisiones de inversión y de localización.
Por ello, en cada una de las más importantes revoluciones tecnológicas de los siglos pasados (la revolución industrial, la revolución eléctrica y la revolución informacional) surgieron formas nuevas de organización espacial de la producción. Sus transformaciones continuas, espoleadas por las fuerzas del desarrollo económico, han dado lugar a la variedad de modelos que se observan en la actualidad. Se puede, por lo tanto, decir que la organización espacial de la producción es un fenómeno asociado con el desarrollo económico de las ciudades y de las regiones y con las estrategias de organización y localización de las empresas. Tiene, por lo tanto, una lógica económica.
El artículo señala que los clusters y las aglomeraciones de empresas han surgido espontáneamente, como consecuencia de la búsqueda de las empresas de mayores niveles de eficiencia económica. Las empresas innovadoras definen sus estrategias espaciales como una respuesta a los desafíos que se encuentran en los mercados, y por ello, introducen las estrategias de organización y de localización que le permiten dar respuesta a los cambios en la demanda y a los aumentos de la competencia en los mercados. Los modelos actuales de organización espacial de la producción garantizan a las empresas la consecución de economías de escala internas y externas y la reducción de los costes de producción y de negociación, y por lo tanto, favorecen la rentabilidad de sus inversiones.
Pero las decisiones de los demás actores que forman parte de los clusters de empresas también son importantes en la organización espacial de la producción. Las organizaciones dedicadas al desarrollo de las innovaciones y el conocimiento, los responsables de las administraciones públicas y demás organizaciones públicas y privadas –así como los líderes de opinión-, en general, de las ciudades y regiones, contribuyen directa o indirectamente con sus iniciativas a las decisiones de inversión, pública y privada, lo que propicia la mejora de los recursos y del atractivo de las ciudades y regiones.
Precisamente, las iniciativas locales inciden sobre las fuerzas del desarrollo (difusión de las innovaciones, desarrollo urbano y cambio institucional), que condicionan las decisiones de inversión y de localización de las empresas. Pero la diversidad de las formas de organización espacial de la producción y la dinámica de cada una de ellas, demandan políticas y acciones específicas para cada localidad. La promoción de clusters y de redes de empresas, la atracción de proyectos singulares, el fomento de institutos tecnológicos y parques científicos, el estímulo de iniciativas para el desarrollo urbano sostenible, el diseño y ejecución de planes estratégicos y acciones participativas, son algunas de las respuestas de las comunidades locales a los desafíos de la globalización.
La nueva generación de políticas de desarrollo se propone lograr que las ciudades y regiones se conviertan en territorios cada vez más competitivos y que resulten más atractivos para las inversiones y localizaciones de las empresas. Por ello, las estrategias y políticas económicas de las ciudades y regiones tienden a converger con las estrategias y las políticas de las empresas.
El efecto combinado de las acciones de las empresas y de los territorios estimula los procesos de desarrollo económico y transforma la geografía económica.

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